Los pueblos más bonitos de Andalucía

Con su curiosa mezcla de majestuosidad árabe y romana, reliquias, y encanto rústico español, dónde las torres de montañas brotan por encima de los ríos y cañones, no es de extrañar que Andalucía siga siendo una de las regiones más visitadas de Iberia. He aquí un vistazo a los 10 lugares más maravillosos de Andalucía.

Arcos de la Frontera

Con caminos a lo largo de una cresta de piedra por encima de las verdes tierres ribereñas del Valle del Guadalete, el pueblo de Arcos de la Frontera es algo así como la réplica de una Andalucía  griega de Santorini. Sus casas e iglesias brillan de un color blanco brillante bajo el sol, mientras que los tonos marrones orgánicos del Castillo son los que coronan la cima de la colina. Arcos era una fortaleza árabe del siglo 11, fue capturado por los cristianos en 1250 y formó uno de los puntos focales de defensa a lo largo de las líneas fronterizas entre los califatos medievales y los cruzados (de ahí el sufijo ‘de la Frontera’).

Arcos dan la Frontera | © R Jain / Flickr

Alhama de Granada

Ubicado en medio de un mar de plantaciones de olivos, ondulantes campos de cebada y grupos de álamos y pinos, se encuentra Alhama de Granada. Es una ciudad de postal, ubicada bajo las crestas de Sierra Nevada que cuenta con unas preciosas vistas con montones de nieve durante el invierno. El centro se alza sobre el borde de una escarpada montaña, lo que añade un toque natural a los cuadrados de adoquines. Cerca de allí, el río Alhama serpentea su camino lentamente hacia la costa sur, atravesado por puentes romanos de liquen manchado.

Alhama de Granada | © Tom Maisey / Flickr

Mijas

Alrededor de Málaga y Marbella, se cuentra uno de los pueblos favoritos de los excursionistas desde siempre. Mijas ofrece un golpe de encanto tradicional de los Pueblos Blancos, con vistas hacia el mar azul del Mediterráneo y hacia las mesetas de la Costa del Sol. La parte histórica de la ciudad, conocida como Mijas Pueblo, presenta infinidad de calles estrechas y pequeñas, y sus típicos techos de tejas rojas. La otra mitad del municipio, Mijas Costa, vibra con los omnipresentes bares anglo-españoles y deportes acuáticos.

Mijas | © Ken Yamaguchi / Flickr

Gaucín

A través de las crestas verdes del Parque Natural Sierra de Grazalema, y con un blanco deslumbrador, Gaucín ha sido la fuente de inspiración de poetas, pintores y artistas desde que fue descubierto por primera vez por viajeros de una corriente a mediados del siglo 19. Hasta entonces, este pequeño pueblo unido por calles arboladas y casas encaladas era un rústico pueblo de una Andalucía intacta. Ese carácter bucólico todavía permanece hoy en día entre las plazas somnolientas y restaurantes ocultos, a través de las expansiones selváticas de plantaciones de alcornoques y castaños, y en cada detalle de toda la naturaleza de la Cordillera Subbética.

Gaucín | © Bagolina / Flickr

Ronda

A través del cañón del Tajo, Ronda se encuentra con orgullo encima de una serie de acantilados en lo más profundo de la provincia de Málaga, entre las crestas de la Sierra de Grazalema y los alcances de pinos de la Sierra de las Nieves. Es una ciudad que estalla con interés histórico desde el primer momento, con puentes en arco romano, una maravillosa arquitectura árabe, y la plaza de toros más antigua de toda España (la plaza de toros de Ronda). También está adornada con un apasionante laberinto de históricos callejones que nos llevan a ver las maravillosas puertas góticas de la parroquia de Santa María la Mayor.

Plaza de Toros de Ronda | ©  Marnie Pix/Flickr

Nerja

 

Ubicado en los bordes meridionales de las sierras de Tejeda, a unos 50 km al éste de Málaga, Nerja sobresale de las brillantes aguas costeras del centelleante mar Mediterráneo. Habiendo sido habitada por romanos, moros y cristianos, hoy en día la ciudad yuxtapone acueductos que se desmoronan con condominios de moda, y la arquitectura mudéjar con la mezcla burbujeante de cafeterías, restaurantes de mariscos y lugares para tomar el sol. No se pierda las cercanas cuevas de Nerja, donde los restos humanos descubiertos datan de hace más de 25.000 años.

Nerja | © Ken Yamaguchi / Flickr

La Taha de Pitres

Ubicado en las profundidades de los valles de las Alpujarras de Andalucía oriental, La Taha de Pitres es la imagen misma del rústico sur de España. Es pequeño y con encanto, el centro es un conjunto de cabañas simple y solitario, rodeado por arboledas de robles y castaños y algún pino mediterráneo. A su alrededor, senderos serpentean en las colinas, y las puntas nevadas de la Sierra Nevada y el crujido de los carros de los agricultores se mezclan con el crujir de los pasos que se mueven entre las casas de adobe.

Las Alpujarras | © Justin Knabb / Flickr

Alora

Ubicado a la perfección sobre una serie de tres cimas al noroeste de Málaga, el Pueblo Blanco de Álora lleva las marcas de la antigua Grecia (los fenicios primero contruyeron su hogar aquí, utilizando el alza de la colina como fortaleza), de romanos, de estilo gótico y de musulmanes por igual. La ciudad en sí es una perfecta imagen de postal de un asentamiento andaluz tradicional, rematado con toques de rojo terracota, surcada por ondulantes líneas. La plaza, de vez en cuando bañada por el sol,  es perfecta para las tapas al aire libre en una mezcla fresca de aceitunas y caldos regionales.

Álora | © Sam Nabi / Flickr

Zahara de la Sierra

Zahara de la Sierra se siente enriquecida con su Juego de Tronos que sobresale de una columna escarpada de roca en las afueras de la provincia de Cádiz. Está considerado como uno de los Pueblos Blancos más impresionantes en la región, que sale de la ladera de una montaña en medio de las colinas escarpadas de la Sierra del Jaral, inundado de callejuelas adoquinadas y salpicada de encantadores sitios como la Torre del Reloj, que repercuten en cada esquina con el encanto morisco-andaluz, que proviene de los gobernantes musulmanes que dominaban estas tierras hasta principios del siglo 13.

Zahara de la Sierra | © Wolfgang Manousek/Flickr

Grazalema

Ubicado en su propio enclave de la montaña en el corazón de su parque natural del mismo nombre, la pequeña ciudad de Grazalema es uno de los pocos puntos urbanos de gracia en el interior salvaje de la Sierra del Endrinal. Famoso por su entorno natural, está rodeado por franjas de abeto verde español y montones de praderas vírgenes que florecen en vivo con la llegada de la primavera. Entre las calles estrechas del centro, se divisan cestas colgantes, mientras que la Plaza de España está rodeada de pequeños restaurantes llenos de vida y la Iglesia de la Encarnación domina con espíritu encantador.

Grazalema | © Pierre Grandidier / Flickr